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domingo, 30 de agosto de 2015

228 Martes de Radio

De La Crónica deportiva Agosto 25 2015

Sexta Temporada-26to programa del año **

6ta Temporada


Después de las penurias vividas en la nefasta década de 1980, Boca había comenzado los noventas en buena forma con el no-título y la frustración de la final ante Newell’s, cierto protagonismo en la Libertadores y el campeonato de 1992 de la mano de Márcico, Giunta, el chino Tapia, Navarro Montoya y el Maestro Tabárez en el banco. Pero esa racha fugaz fue sólo un espejismo: en 1993 la interna de halcones y palomas hizo rodar la cabeza del Maestro y todo se hizo cuesta arriba.

Así fue como el hincha de Boca fue acumulando una desilusión atrás de otra, y luego de ganar las elecciones, el flamante presidente Mauricio Macri eligió a Carlos Salvador Bilardo como técnico para reemplazar al gran Silvio Marzolini, en un banco que a esta altura calculamos tenía temperaturas caribeñas (?).

Así es como llegamos al picante duelo que se iba a ver en el José Amalfitani por la fecha 13 del torneo Clausura 1996: mientras Vélez puntero cuando todavía no existían los floggers estaba disfrutando de las mieles del éxito y de lo que sería la mejor etapa de su historia de la mano de Carlos Bianchi como técnico, el Boca de Bilardo llegaba con una campaña un tanto irregular pero que le permitía soñar con el campeonato: estaba a dos puntos de la posición de privilegio. Y si a esto le sumamos los antecedentes inmediatos entre ambos equipos y el duelo de egos que prometía revancha entre los arqueros de ambos equipos , el combo resultaba explosivo. Sobre todo teniendo en cuenta que el encargado de impartir justicia en aquella contienda sería nada más y nada menos que el “Sheriff” Javier Castrilli.

Los once que alistó el Doctor Bilardo aquella noche fueron: Navarro Montoya; Gamboa, Fabbri y Mac Allister; el Pepe Basualdo, Fabián Carrizo, el Kily González y la Bruja Verón; Maradona; Caniggia y Scotto. La noche había arrancado espectacular: Boca jugando el mejor fútbol que se había visto en años y ganando 1 a 0 con gol de Caniggia y baile incluído, con el Diego manejando la orquesta. Todo era fiesta azul y oro hasta que apareció la mano dura de Castrilli para arruinarlo todo: primero, dando válido el gol del empate del “patito” Camps cuando la pelota claramente no había ingresado en su totalidad, luego un dudoso penal con roja a Fabbri incluída y la magia se hizo añicos: dos goles de Chilavert cerrada de orto mediante a Navarro Montoya y tres a uno. Como si esto no fuera poco, se generaron desmanes en la hinchada de Boca “que no se iba a comer semejante garrón” (Diego dixit) y partido momentáneamente suspendido. El desmadre se hizo completo con la expulsión a Maradona sin motivo aparente y que concluyó con una escena histórica en el fútbol argentino: Diego pidiéndole explicaciones a Castrilli y acusándolo de vigilante y de estar muerto (?) . Cartón lleno.


El segundo tiempo verdaderamente estuvo de más con Boca sintiendo la ausencia de dos jugadores –luego serían tres con la expulsión de Carrizo- y Vélez se aprovechó y pegó dos veces más para rubricar el 5 a 1 final.
De esta forma se terminaba el sueño del campeonato para el Boca de Bilardo y la única alegría vendría semanas más tarde con un Caniggia inspiradísimo y a los besos con Maradona, cuándo no, contra River en la Bombonera. Pero esa, esa es otra historia.



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